{"id":3012,"date":"2015-03-08T11:42:14","date_gmt":"2015-03-08T14:42:14","guid":{"rendered":"http:\/\/dev.capitanes.org.ar\/?p=3012"},"modified":"2015-03-08T11:42:14","modified_gmt":"2015-03-08T14:42:14","slug":"flotas-fantasma-un-delito-con-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/flotas-fantasma-un-delito-con-historia\/","title":{"rendered":"Flotas Fantasma: un delito con historia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>En el a\u00f1o 215 A.C., durante el transcurso de la Segunda Guerra P\u00fanica contra Cartago, un a\u00f1o tras la cat\u00e1strofe de Cannas y con An\u00edbal firmemente establecido en el sur de Italia, el Senado Romano se vio obligado a recurrir a la contrataci\u00f3n del servicio de empresas privadas para el transporte mar\u00edtimo. La idea era hacer llegar a las legiones estacionadas en Espa\u00f1a, Sicilia, Cerde\u00f1a y C\u00f3rcega todo el material necesario para conquista.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contrato preve\u00eda la provisi\u00f3n de v\u00edveres, armamentos y equipos b\u00e9licos de todo tipo, y se llevar\u00eda a cabo mediante buques de carga que zarpar\u00edan en viajes regulares hacia los puertos de destino. Muy excepcionalmente, se contaba con buques de guerra para tareas de escolta ya que la flota romana se encontraba ocupada en operaciones militares. Se trataba pues, de un convenio de vital importancia, y cuyo adecuado desarrollo deb\u00eda basarse en una confianza ilimitada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 un largo tiempo para que el accionar de los armadores responsables salga a la luz, vi\u00e9ndose el Estado completamente defraudado. Cuando la opini\u00f3n p\u00fablica finalmente conoci\u00f3 la verdad, fue tan grande la indignaci\u00f3n y la desaz\u00f3n en la ciudadan\u00eda que no solo la leva de dos legiones se vio demorada sino que se estuvo cerca de un levantamiento popular a orillas del R\u00edo T\u00edber. Enf\u00e1ticamente se exigieron duras penas para los culpables: los contratistas del Estado Marco Postumio de la ciudad portuaria de Pyrgi y su colega Lucio Pomponio de Veyes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 delito hab\u00edan cometido? Seg\u00fan los registros conservados \u00abcargaban buques viejos, en mal estado, con pocos art\u00edculos de \u00ednfimo valor, los hund\u00edan en alta mar, recog\u00edan la tripulaci\u00f3n en embarcaciones preparadas al efecto y por si fuera poco, posteriormente manifestaban que el cargamento hab\u00eda sido mayor y m\u00e1s valioso\u00bb. Los res\u00famenes de da\u00f1os se presentaban a las autoridades y se embolsaban grandes sumas en concepto de reparaciones, pues, en caso de tormentas, \u00abel Estado garantizaba las p\u00e9rdidas de suministros a los ej\u00e9rcitos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al no levantarse ninguna sospecha, fueron Postumio y Pomponio un paso m\u00e1s all\u00e1, mintiendo respecto a naufragios que nunca hab\u00edan tenido lugar. Denunciaban desastres sufridos por buques completamente cargados que no hab\u00edan zarpado jam\u00e1s o que en realidad ni siquiera exist\u00edan, y con esta \u00abflota fantasma\u00bb llevaban adelante un negocio mucho m\u00e1s lucrativo. Toda una cadena de c\u00f3mplices sobornados (proveedores y administradores de almacenes, capitanes y marineros) colaboraban con informaciones y declaraciones falsas. Por esta v\u00eda, le provocaron graves da\u00f1os al tesoro estatal y \u2013 peor a\u00fan \u2013 las legiones en ultramar quedaron en situaci\u00f3n deplorable. La red de c\u00f3mplices, sobornados y co-rresponsables debe haber estado muy bien organizada y sido muy confiable, pues la estafa se pudo prolongar sin impedimiento alguno a lo largo de a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando las filtraciones y las crecientes sospechas provocaron que en Roma se hiciera la denuncia correspondiente, no sucedi\u00f3 nada en un principio. El Senado no tom\u00f3 ninguna decisi\u00f3n, argumentando que \u00abbajo las actuales circunstancias no se deseaba humillar a la clase de los contratistas del Estado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, la embarazosa realidad no se dejaba retocar m\u00e1s: ya se hab\u00eda tomado demasiado conocimiento. En Roma estall\u00f3 la indignaci\u00f3n pues \u00abel pueblo no aceptaba la estafa\u00bb y \u00abel enojo y el malestar generalizado respecto al caso, oblig\u00f3 a dos tribunos de la plebe a levantar la acusaci\u00f3n contra Marco Postumio y a castigarlo con una multa de 200.000 ases de cobre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El juicio transcurri\u00f3 con la muchedumbre atiborrada en el Capitolio. El primer d\u00eda de la vista tuvo que ser violentamente interrumpido, pues al llegar el momento de la votaci\u00f3n \u00abun grupo de contratistas, colegas de los acusados y muy probablemente involucrados en el delito, se presentaron a la Asamblea insultando ruidosamente tanto al pueblo como a los tribunos, generando una refriega entre los asistentes\u00bb. Finalmente, Marco Postumio fue condenado, as\u00ed como tambi\u00e9n se impusieron penas de prisi\u00f3n a quienes provocaron los desmanes (muchos de los cuales eligieron el destierro para escapar a este castigo). Por su parte, Lucio Pomponio, logr\u00f3 evitar el castigo que merec\u00eda sobradamente, escapando a territorio controlado por los cartagineses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autor: C.U. Roberto Lara &#8211; Secretario de Asuntos T\u00e9cnicos y Capacitaci\u00f3n.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 215 A.C., durante el transcurso de la Segunda Guerra P\u00fanica contra Cartago, un a\u00f1o tras la cat\u00e1strofe [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3013,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[247],"tags":[311,132],"class_list":["post-3012","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-del-socio","tag-flotas-fantasmas","tag-literatura-maritima"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3012","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3012"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3012\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3013"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3012"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3012"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/capitanes.ar\/capitanes\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3012"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}